Estoy terminando un trabajo de toreros muy interesante. Transformar un montón de papeles  de todo tipo: servilletas, revistas, seda, pinocho, periódico, carteles antiguos, entradas de espectáculos, publicidad etc en un cuadro es una tarea fascinante. Utilizo papeles que ya no sirven para nada y que terminarían en la papelera de reciclaje. Se trata de otro modo de transformar lo que ya no sirve en una creación nueva.

La técnica con la que trabajo es muy sencilla: pienso un tema, selecciono los papeles adecuados, recorto con dedos o tijeras y pego. Colocar papel sobre papel para crear texturas y encajar piezas es  apasionante. Parece que la obra se va creando a sí misma . Un trocito insignificante de papel dimensiona, da luz o sombra, imprime movimiento. Tengo que crear con los materiales que encuentro, no puedo usar lo que me gustaría, debo  adaptarme a lo que tengo. Esto estimula mi imaginación y creatividad.

Los temas taurinos me motivan mucho por el colorido y alegría de los trajes. En el cuadro que estoy terminando, y del que colgaré una foto muy pronto,  me he atrevido con un toro. Este apasionante reto me ha hecho combinar más de cinco tipos de papel negro  diferentes para conseguir matices y volúmenes.

Disfruto mucho trabajando de esta forma y espero que se transmita en mi obra.

Gracias a mis amigas Emi y Juli por los preciosos y variados papeles que  guardan y me regalan. Sin ellos estos cuadros no serían posibles.

Hasta pronto.